Miguel Gomes: “El cine está más cerca del tabú que del orden”

Conocido por el público argentino por Aquel querido mes de agosto , que ganó el premio del Bafici 2009 a la mejor película, además de diversos lauros internacionales, mañana tendrá lugar el estreno de Tabú , la siguiente realización del portugués Miguel Gomes. “Es una película sobre el paso del tiempo, sobre cosas que desaparecen y sólo permanecen en la memoria y en la imaginación”, dijo su director mientras bebía una cerveza al mantener esta conversación en el barrio del Abasto, en la edición 2012 del festival porteño. Tabú es una historia de amores imposibles en el contexto de la colonización africana que obtuvo el galardón Fipresci y el premio Alfred Bauer, en el Festival de Cine de Berlín, y coincidentemente se la celebra en todo el mundo como un viaje nostálgico al imaginario del cine.

-Repetidamente se ha asociado aTabúcon el legendario film homónimo de Friedrich Wilhelm Murnau, pero su película pareciera tener muchos más puntos de contacto con clásicos comoMogambo,de John Ford.

-Me da placer escuchar esa reflexión porque, la verdad, nunca había estado antes en África, y entonces no era algo experimentado y vivido por mí, pese a que Portugal mantuvo hasta 1974 varias colonias en el continente africano y mi madre nació en Angola. África tiene para mí mucho más de mitología que de realidad, y eso coincide con la mirada que ha hecho el cine norteamericano con películas como Mogambo o Hatari!, e incluso Tarzán . Cuando hablaba con mis productores, me decían que querían que Tabú fuera filmada en colores, pero Tarzán era una mitología ambientada en la selva africana y las más recordadas, con Johnny Weissmüller, por ejemplo, también eran en blanco y negro.

-¿Cuánto tiempo demoró el rodaje en África?

-Filmé en Mozambique, que era una antigua colonia portuguesa, y tuvimos dos meses de rodaje. Fue un poco caro porque tenía un guión, pero no filmé lo que estaba escrito porque no había plata para hacer todas esas escenas. Eso es algo que me pasa muy a menudo. Llega el productor, y me dice: “Miguel, no hay plata para tener un elefante y tampoco podemos tener ciento cincuenta actores blancos, sólo puede haber ocho”. Entonces, no había guión e improvisábamos todos los días. Creamos un comité.

-¿Cómo es eso?

-Era un pequeño grupo dentro del equipo de rodaje al que denominamos “El comité central”, que tenía como misión inventar todos los días escenas nuevas. Entonces, los actores, en la segunda parte, sabían la historia en líneas generales, pero no tenían ni idea de qué escenas concretas iban a ser rodadas. Las inventábamos cada veinticuatro horas.

-¿No le pasó algo similar durante el rodaje deAquel querido mes de agosto ?

-Sí, porque el cine es una ecuación matemática entre nuestros deseos como directores y la realidad. Pero considero que tampoco debe uno pelear constantemente contra la realidad, entonces lo mejor es renovar ese deseo incluyendo la realidad en la película y eso es lo que intenté hacer en Aquel querido mes de agosto . Aquí en Tabú es lo mismo, porque la segunda parte sólo tiene el 10 por ciento del guión original.

-¿Y desde qué lugar aborda esa realidad?

-Lo hago como un juego, porque una cosa que me gusta es crear reglas absurdas. En todas mis películas, siempre hay una bebida oficial, por ejemplo, en Tabú fue el gin tonic. Otro caso es que durante el rodaje todo el equipo tuvo que dejarse crecer los bigotes porque como no había blancos, teníamos que hacer una sociedad colonial de los años sesenta y necesitaba del equipo para que participaran en la película. Pensaba que quedaban más colonialistas e impresionantes si tenían bigotes. Estas reglas parecen tontas, pero en la vida cotidiana hay muchas más.

-¿EnTabúcómo fue esa experiencia durante el rodaje?

-Para mí, lo mejor era hacer las cosas de una manera más controlada para que pudiera transmitir un poco ese clima de melancolía que buscaba. Cada película dicta sus reglas. Necesito también mirar qué pasa con la gente con la que estoy rodando porque no todo sale de tu cabeza, hay muchas emociones que uno no controla, pero debe saber observarlas. El monte Tabú no existe en Mozambique y ni si quiera sabemos si es ahí porque es una antigua colonia portuguesa sin nombre. Es la idea de un territorio indefinido.

-Existe un aspecto místico, relacionado con ciertas representaciones de la religión, sumado a personajes que siempre están en diálogo con otras artes.

-La primera parte transcurre en un universo mucho más cotidiano, pero esa normalidad convive con el deseo de ficción y la segunda parte de la historia da esa respuesta. Cuando era niño leí Las mil y una noches , y considero que es un libro sobre la necesidad total de que exista la ficción en nuestras vidas.

Tabúes una película con dos películas dentro, pero?

-Sí, pero hay otra película que va a aparecer en la segunda parte de Tabú con sus cocodrilos románticos, bandas de rock, crímenes e historias de amores prohibidos. ¿Cuál es la relación? Para que exista algo prohibido, algo tabú, debe existir una orden y vivimos en un mundo donde la mitad es religiosa y la otra parte piensa en términos políticos sobre el orden. Pero el cine está más cerca del tabú que del orden.

-La película coincidió con el fenómeno mundial deEl artista. ¿Le comentaron algo al respecto?

-Es cierto. Cuando estaba terminando Tabú, mucha gente me dijo que me iban a hablar de El artista y fui a verla. Me parece que está bien hecha, pero estoy lejos de ella porque la película cree que se pueden repetir las formas de un cine extinto como si aún estuviéramos en los años veinte. En cambio, yo creo que se pueden llegar a las mismas sensaciones del cine mudo, pero por otro camino, buscando un diálogo con ese pasado a través de la memoria y no de la imitación.

-Inevitablemente viniendo de Portugal surge el nombre de Manoel de Oliveira al hablar de cine mudo, uno de los pocos sobrevivientes que vivió aquella era.

-Lo de Manoel de Oliveira es increíble, que aún continúe con tanta vitalidad e inteligencia. Me gustan los directores que se comprometen con un cine libre y por eso siento filiación con su cine, como también con el de João César Monteiro o Pedro Costa. Me hizo comentarios muy lindos luego de ver Tabú con un sentido del humor increíble. Sólo puedo decir que Oliveira es un maestro total.

-¿Qué diferencia aTabúde otras películas contemporáneas?

-A mí me interesan tanto las historias comunes como aquellas de carácter fantástico y me gusta pasar de un elemento a otro, incluso fortaleciendo sus contradicciones. Lo que me aburre de buena parte del cine contemporáneo es que se asemeja a una partitura que tiene una sola nota, tocada repetidamente..

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